La imagen del personal del hospital Virgen del Rocío de Sevilla, el principal centro hospitalario público de referencia de Andalucía, achicando agua de los sótanos del edificio, inundados por el paso de la borrasca Nuria este viernes, puede ilustrar, a modo de metáfora, el abandono en el que se encuentra la sanidad en la comunidad. Un deterioro contra el que, un día después, se han manifestado miles de andaluces en una marcha histórica que ha reunido en la capital a más de 20.000 personas llegadas de todo el territorio, convocadas por Marea Blanca y las principales organizaciones sindicales de profesionales sanitarios. “Haría bien el presidente [Juan Manuel] Moreno en tomar nota de lo de hoy y repensarse su gestión”, comentaba, sorprendido por la asistencia multitudinaria, Pepe Lora, técnico montador de 57 años que ha acudido desde la vecina Mairena del Aljarafe.Los problemas en la sanidad pública se han convertido en el talón de Aquiles de la mayoría absoluta del presidente de la Junta. Marea Blanca convocó la primera gran manifestación en todas las capitales de provincia en noviembre de 2022, meses después del histórico resultado cosechado en las urnas por el dirigente del PP, y en este tiempo se han ido sucediendo hasta la de este sábado, la sexta organizada por la plataforma ciudadana y la primera en cuya convocatoria participan UGT, Comisiones Obreras, Satse y CSIF ―los cuatro sindicatos que, junto con el Sindicato Médico Andaluz, forman parte de la mesa de negociación con la Junta―. “Al problema asistencial, con listas de espera disparadas en atención primaria y hospitalaria se suma el maltrato profesional. Nos sentimos ninguneados”, indica Antonio Ramos, enfermero y secretario provincial de Satse Almería, que, junto con otros 300 paisanos ha salido a las cuatro de la mañana para participar en la manifestación en protesta, en su caso, por el incumplimiento de los acuerdos de atención primaria y carrera profesional por parte de la Junta.Manifestación en defensa de la Sanidad en Sevilla, este sábado. PACO PUENTESSiguiendo con el símil de la inundación en el Virgen del Rocío, la sanidad pública andaluza hace aguas en el fondo y en las formas. En el fondo porque, pese a los distintos planes de choque que ha ido aprobando el Gobierno de Moreno desde el covid, para aliviar el colapso en la atención primaria o las listas de espera históricas para operarse ―Andalucía es la comunidad donde más hay que esperar para entrar al quirófano, 169 días― o ser atendido por un especialista ―se ha incrementado la espera en ocho días en el último año, hasta los 150, de acuerdo con los datos del Servicio Andaluz de Salud― apenas se perciben las mejoras. Y en la forma, porque, para paliar esos plazos se ha optado por un plan de choque de 283 millones de euros, del que el 42% se destina a conciertos a dedo con la privada, un tipo de contratación del que la Junta lleva cinco años abusando y parte de cuyas adjudicaciones están siendo investigadas por dos juzgados: uno en Sevilla que ha imputado por prevaricación a los tres gerentes del SAS que ha tenido Moreno por adjudicar 242 millones de euros a través de contratos de emergencia entre 2021 y 2024, cuando la norma que los amparaba había decaído; y otro en Cádiz, que está indagando el fraccionamiento de contratos sanitarios ―también para adjudicarlos de manera directa― aprobados por la central de compras del SAS en esa provincia por valor de 225 millones de euros en 2021.Es cuando se le han pedido explicaciones por estos casos, cuando Moreno se ha sentido más acorralado por parte de la oposición. Hasta ahora, en el PP se ha apelado a la polarización política para defenderse de las investigaciones en los tribunales ―“forma parte de la estrategia del fango activada desde la Moncloa”, dijo Moreno, cuando el juzgado de Sevilla abrió la causa― y también se ha minimizado la trascendencia de las marchas ciudadanas de Marea Blanca, circunscribiendo la movilización a colectivos concretos y alegando, de acuerdo con las fuentes cercanas al Gobierno regional, que la percepción del deterioro de los servicios públicos de salud no era generalizada. Y aunque la causa en los tribunales no parece haber desgastado la confianza de los ciudadanos, si nos atenemos a las encuestas del Centro de Estudios Andaluces (Centra), el CIS andaluz, en las que la mayoría absoluta se cimienta, el hecho es que la sanidad se ha consolidado como el segundo problema principal de los andaluces (15,2%), solo por debajo del paro (28,1%).Manifestación por la Sanidad celebrada en Sevilla, este sábado. PACO PUENTESMovilización del electorado de izquierdas“A Moreno se le ha dado un cheque en blanco durante los primeros años de su mayoría absoluta y esos atributos de moderación que tan bien ha sabido explotar han servido para anestesiar a la opinión pública, pero la falta de solución al deterioro de los servicios públicos va a empezar a aflorar”, indica el profesor de Ciencias Políticas y Sociología, Ángel Cazorla. Al dirigente del PP, como sostiene el politólogo Antonio Conde, le ha beneficiado también en este tiempo la deriva de la política nacional e internacional, como las concesiones a Cataluña, la dana de Valencia o la guerra arancelaria de Trump “que hacen que se difumine la repercusión de la información sobre la situación sanitaria”, además de la ausencia de una oposición fuerte que haya sabido capitalizar ese malestar, una dejadez, que coincide con Cazorla, puede cambiar con el desembarco en la política andaluza de la nueva líder del PSOE andaluz, María Jesús Montero. “La falta de atención a la sanidad pública va a movilizar al votante de izquierdas y eso puede ser uno de los principales motivos por los que la gente pueda ir a votar y pueda motivar la pérdida del gobierno del PP”, abunda el analista político, Sergio Pascual.Manifestación por la Sanidad celebrada en Sevilla, este sábado.PACO PUENTESLa histórica manifestación de este sábado pretende ser un punto de inflexión con el que la sociedad civil y los sindicatos esperan llamar la atención y forzar un cambio en las políticas de la Junta. “Haría mal el Gobierno andaluz en desoír o minimizar ese ruido de la calle, porque detrás de la investigación de los contratos sanitarios, de las listas de espera hay un ruido de fondo basado en hechos y datos y los ciudadanos van a ir uniendo esa línea de puntos que, al final, puede derivar en una crisis”, advierte Antonio Hernández-Rodicio, periodista y responsable de la práctica de consultoría política y comunicación estratégica de Thinking Heads.“La sanidad pública, aunque maltrecha desde los recortes de la recesión, siempre la hemos considerado como un patrimonio de los andaluces y ahora muchos percibimos que se está perdiendo, que se está desmantelando”, sostiene pancarta en mano Francisco Delgado, arquitecto jubilado de La Luisiana, en la campiña sevillana y que cuenta con rabia cómo, después de tres años esperando a ser operado de una prótesis en su pierna derecha, le derivaron al hospital privado de San Juan de Dios, en la capital hispalense, para no incrementar la demora. “Dicen en la Junta que es que no hay médicos suficientes, pero a la vez dicen que ellos han contratado más y en nuestra zona hay un médico, el pediatra viene cuando viene y las citas te las dan para 10 días, y eso antes, no pasaba”, resume.Manifestación por la Sanidad celebrada en Sevilla, este sábado. PACO PUENTESA las críticas, el Gobierno de Moreno siempre responde con que nunca ha habido más fondos destinados a la sanidad, ni más profesionales sanitarios contratados, pero Andalucía sigue a la cola en las listas de espera sanitaria quirúrgica y sanitaria y también está muy atrás en el gasto sanitario por habitante. La comunidad ocupaba en 2022, de acuerdo con el último informe anual del Sistema Nacional de Salud de 2023, el último lugar en cuanto a financiación sanitaria, con 1.486 euros por habitante, por detrás de la media nacional (1.716 euros). La cuantía ha ido creciendo, en 2024 se incrementó hasta los 1.625 euros, pero sigue siendo de las más bajas, una inversión que explica esas listas de espera y ese colapso en la atención primaria, tal y como este sábado han querido dejar claro los sindicatos y Marea Blanca.

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