Hace casi cuatro años, en mayo de 2021, el mundo asistía sorprendido a la ruptura de una de esas parejas con ilusión de perfección y eternidad: los Gates se divorciaban. Bill, Melinda, 27 años de matrimonio, tres hijos y una fortuna valorada en 124.000 millones de dólares saltaban por los aires. Durante estos años su relación ha sido cordial y, durante un tiempo, incluso, siguieron trabajando juntos, hasta que ella abandonó su fundación conjunta en 2024. Ambos han estado abiertos a cuestiones acerca de su ruptura y de los siguientes pasos de su vida, aunque Melinda ha sido quien más ha hablado sobre su relación, y ha dejado entrever que la falta de confianza fue una de las claves de esa separación. Ahora, ahonda en esa idea en un nuevo libro de memorias llamado The Next Day: Transitions, Change, and Moving Forward (El día siguiente: transiciones, cambio y seguir adelante), que llegará a las librerías el próximo 15 de abril y que ella misma ya ha descrito en sus redes sociales como “profundamente personal”.Un par de semanas antes del esperado lanzamiento, en el que repasa algunos de los cambios más importantes por los que ha tenido que pasar durante su vida, y habla de “navegar la incertidumbre, resistir al perfeccionismo y lidiar con la pérdida y el duelo”, la revista People ha obtenido un adelanto del mismo, y además ha charlado con la propia Melinda, de 60 años. No pretende dar consejos, afirma, pero, “con suerte, ayudará a alguien”, cuenta en la publicación. Según explica la revista, charlar con French Gates (ha recuperado su apellido de soltera y lo ha unido al de casada, por el que ha sido conocida durante un cuarto de siglo) acerca de su matrimonio todavía es algo doloroso para ella. Pero tiene clara una máxima: la autenticidad, el ser sensato y mantenerse acorde a los propios valores. Cuando le preguntan sobre las “traiciones” que pasó durante su matrimonio, suspira, se toma una pausa y responde con una pregunta: “¿Tienes que permanecer fiel a ti misma, verdad?”.Más informaciónEn el libro, French Gates habla acerca de traiciones e infidelidades que vivió por parte de Bill Gates (de 69 años) y confirma que, efectivamente y tal y como se ha publicado en alguna ocasión, la relación del magnate con el pedófilo condenado Jeffrey Epstein fue un punto de no retorno para ella. Alrededor de 2013, después de que Gates se negara a financiar a Epstein —que se suicidó en la cárcel en verano de 2019—, este amenazó al fundador de Microsoft con airear una infidelidad con una empleada en el año 2000, que finalmente se hizo pública en 2021. Bill ha lamentado sus reuniones con Epstein, donde afirma que solo hablaron de filantropía, pero para Melinda aquello fue demasiado y, entonces, empezó la caída en picado.Melinda y Bill Gates, en una gala benéfica en Nueva York en mayo de 2018.Kevin Mazur (Getty Images for Robin Hood)Aunque habían pasado por “periodos difíciles” en más ocasiones, Melinda cuenta que la etapa clave del final de su historia con Bill arrancó a finales de 2019. Un artículo “profundamente turbador” sobre las reuniones entre Gates y Epstein la afectó profundamente, recuerda. “Bill había reconocido públicamente que no siempre me había sido fiel”, cuenta Melinda en la entrevista, aunque sin explicar si la fidelidad era en asuntos como sus tratos con Epstein o también como pareja. Entonces, empezó a tener intensas pesadillas, soñando que su casa se derrumbaba con ella dentro, y luego visiones de la familia ante un acantilado en el que ella caía, inevitablemente, al vacío. Hoy, bromea afirmando que su subconsciente no estaba siendo demasiado sutil.La empresaria empezó a sufrir ataques de pánico día y noche, algo que ya le había pasado en 2006 (cuando su hijo Rory se subió a un globo) o en 2014 (en la celebración de su 20º aniversario de boda; se casaron en Hawái en 1994), lo que le hizo buscar una psicóloga. Una década después, sigue viéndose con ella. Cuenta en el libro que la terapia ha sido fundamental en su vida: “Hizo posible que respondiera a las traiciones en mi matrimonio sin, a cambio, traicionarme a mí misma”. Para ella, según repasa, su “voz interior” se había “esfumado en la última década antes de que el matrimonio se derrumbara”.Reconoce que, tras sufrir esos ataques y visiones, se planteó que tenía que tomar una decisión, “por dramático que sonara”. Entonces, en febrero de 2020, la filántropa decidió marcharse unos días sola de vacaciones a Nuevo México, pero en el último momento se animó a invitar a su marido. Alquilaron una casa y, a su llegada, Melinda supo que la casa estaba disponible porque la pareja que había vivido en ella había roto, algo que, reconoce, le causó una fuerte impresión y lo consideró una especie de señal. Pese a que intentaron que aquellos fueran unos días normales, no lo lograron, y la última noche Melinda se decidió: le dijo a Bill que quería que empezaran a vivir separados. La conversación, como recuerda, fue “una de las más difíciles” de su vida, con su todavía esposo “triste y enfadado”, pero también “respetuoso y comprensivo”.Melinda le planteó a Bill que quería permanecer en el hogar familiar de Seattle con Phoebe, la pequeña de sus tres hijos, que entonces era la única menor de edad y estaba acabando el instituto. Así lo hicieron, informando a muy poca gente y manteniendo su fachada exterior durante unos meses, hasta ese verano, con apariciones conjuntas y trabajo en común en su fundación. Pero entonces Melinda, pese a que sabía que su esposo era uno de “los negociadores más duros del mundo”, decidió plantear el divorcio. El mundo no lo supo hasta casi un año después, en primavera de 2021.Melinda French Gates y su hija menor, Phoebe Gates, en los premios de la Fundación Clooney, celebrados en Nueva York en septiembre de 2024.Taylor Hill (FilmMagic)De hecho, ella misma reconoce que la ruptura fue “agotadora” y muy larga, más de lo que pensaba, pero que tras llegar a un acuerdo lo comunicaron a sus trabajadores más cercanos y mandaron un comunicado, el 3 de mayo de 2021. Ese día decidió quedarse en casa con Phoebe e incluso reírse un poco de la situación, “pero no a modo de celebración”, puntualiza, puesto que la joven le fue enseñando algunos de los memes que surgieron en Internet a partir de su divorcio.Poco a poco, sus vidas fueron normalizándose en sus nuevos rumbos. Melinda French Gates ya contó en febrero de 2022, nueve meses después de divorciarse, que su famosa Fundación Bill y Melinda Gates, una de las más poderosas en cuanto a filantropía del mundo, no iba a ser el destino de su fortuna. El pasado 7 de junio de 2024, de hecho, French Gates salía de dicha fundación con unos 12.500 millones de dólares (alrededor de 11.600 millones de euros) bajo el brazo, que decidía destinar a trabajos “en nombre de las mujeres y las familias”.En lo personal, también ambos fueron tomando caminos separados. Actualmente, French Gates sale con el empresario Philip Vaughn, fundador de una firma de cerveza y que durante una década, entre 1999 y 2008, trabajó en Microsoft; Melinda también trabajó en la empresa fundada por su exesposo, pero la dejó en 1996, cuando iba a nacer su hija mayor, Jennifer. Afirma sentirse “muy feliz”. Por su parte, en febrero de 2023 se supo que Bill Gates mantenía una relación desde hacía al menos un año con Paula Hurd, viuda del que fue copresidente de la compañía Oracle y presidente de HP, Mark Hurd. En abril de 2024 oficializaron su relación posando en la alfombra roja de unos premios y la cita en su reciente libro de memorias, Código fuente.

Las confesiones de Melinda French Gates sobre su matrimonio: pesadillas, traiciones, unas vacaciones premonitorias y ‘memes’ | Gente
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