La artista Magali Lara (Ciudad de México, 1956) vive en la coqueta ciudad de Cuernavaca, calmo refugio de creadores que encuentran en su suave clima de primavera eterna un espacio lleno de inspiración. En su taller, sin interrupciones, Lara trabaja en silencio, creando la poética visual que caracteriza su obra de colores encendidos como los de las flores en primavera, que son pura seducción. Considerada por la crítica especializada como una de las artistas contemporáneas más importantes de México, Lara celebra cinco décadas de producción con una gran exposición que organiza desde este sábado el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), en una retrospectiva que muestra el universo poético y femenino de la artista. “Lara ha concentrado su producción pictórica en la creación de un lenguaje visual reconocible por el valor que tiene la expresividad de sus líneas, el modo en que la escritura introduce una especie de animismo suave en la representación de espacios y por la forma en que alusiones al mundo vegetal o corporal le permiten explorar con sutileza y humor los vaivenes eróticos y existenciales de la experiencia femenina contemporánea”, afirma Cuauhtémoc Medina, quien ha trabajado en la curaduría de la exposición.La mañana del viernes Lara visitó el MUAC para ver los últimos detalles antes de la inauguración de la exposición y EL PAÍS la acompañó en un recorrido por su obra. La artista es, ante todo, una gran lectora y la poesía forma parte de su producción artística. En muchos de sus cuadros pueden leerse versos de poemas que ella atesora, cuya musicalidad, pausas y hasta silencios la acompañan a la hora de crear. “Soy lectora desde niña, las palabras me importan, pero es cierto que la poesía, sobre todo en la época en que yo crecí, el pensamiento poético era muy importante y para mí fue una alegría encontrar la poesía visual, justamente porque es una conexión, es un intermedio muy del siglo pasado, muy de esta reflexión sobre el lenguaje, pero también incorporando la narrativa de lo visual”, explica la artista de voz dulce y siempre sonriente.Lara está acompañada siempre de lecturas y de poemas. De hecho, algunos de sus dibujos llevan títulos de obras del poeta inglés John Ford, un escritor que ella considera “eterno”, muy atento al paisaje, un tema que para Lara es muy importante. En buena parte de la conversación hace referencia a la importancia del paisaje, de las flores, de ese mundo natural que ella ha representado de forma tan hermosa en su obra. “Un paisaje también refleja un interior”, dice de forma poética la artista. “La poesía visual me permitió hacer vínculos muy estrechos con la palabra de maneras distintas. Tuve la suerte que muy pronto conocí la poesía concreta, por ejemplo, y me fascinó, me dio un camino para poder incorporar estas dos herramientas. Creo que en los dibujos, sobre todo los primeros, se nota mucho más, pero en estas obras hay muchas lecturas y hay escritos también”, explica. En su obra están los discursos de Buda, los tormentos de Kafka, el mundo bohemio de Dylan Thomas.La exposición, que ha sido titulada Cinco décadas en espiral, ha sido pensada por los curadores como una retrospectiva inversa —”o narrativa hacia atrás en el tiempo”, comentan— del trabajo de la artista mexicana. Inicia con Estiro los dedos (2025) y La piel son nubarrones negros (2025), murales realizados con carbón especialmente para la muestra, y concluye con sus primeros dibujos de las décadas de 1980 y 1970. “La idea de empezar a dibujar con carbón en las paredes surgió ya hace unos cuantos años y creo que en esta época que tenemos esta oscuridad, porque es oscuridad, me parece importante también representarla”, explica Lara. Son sombras casi grotescas, que rompen con los colores del resto de la exposición, que podrían nombrarse como un retrato de nuestra época, tremendo momento de incertidumbre, dolor y angustia. “No me gusta la idea de ser apocalíptica porque me parece que eso nada más paraliza, pero sí siento que en los últimos años hemos tenido todos que revisar lo que pensamos y lo que creemos, porque ha sido una época muy difícil. En México tenemos toda esta parte de violencia, de desaparecidos, hay un duelo que no es explícito, pero que todos lo sentimos y que por supuesto está incorporado al cuerpo y a nuestra vida cotidiana”, dice.La obra de Lara también explora lo femenino, lo erótico y lo sensual y se ha manejado desde un inicio en las posibilidades críticas y creativas del feminismo. “Magali Lara ha sido parte de esa movilización amplísima que actualmente es la única transformación social eficaz que nos heredó el siglo XX. Es posible que esta ambición de plantear la experiencia femenina en su vinculación con la exigencia sustancial de un arte contemporáneo, describa uno de los principales vectores de la obra de Magali Lara en el medio siglo que lleva su carrera”, ha explicado el curador Medina. Aunque Lara afirma que no hace activismo con su arte, sí admite que su obra da voz a la experiencia femenina, en su caso desde lo poético. Un tema crucial en un país que asesina a once mujeres cada día. “Es un problema muy serio que una sociedad no proteja a sus mujeres y a sus niños. En México no estamos protegidas. Ya no son solamente las mujeres jóvenes, son mujeres de todo tipo de edad, y sí es muy impresionante este silencio y esta dificultad, inclusive para perseguir a los que asesinan o a los que maltratan a las mujeres”, critica la artista.La exposición de Lara estará abierta desde el 5 de abril hasta el 19 de octubre en las salas 1, 2 y 3 del MUAC, que se ha convertido en un espacio importante para revisar la obra de las artistas mexicanas contemporáneas. La muestra es un recorrido desde los primeros dibujos de Lara en la década de 1970 hasta la consolidación de ese arte que explora los cuerpos, los paisajes, la poesía, los objetos en su dimensión utilitaria, la sutileza del humor, el erotismo y la experiencia femenina. “El hecho de que las mujeres no estábamos representadas en el canon histórico tiene que ver con que nos hacían falta imágenes que hablaran también de las experiencias nuestras, porque lo importante es la propia representación. Creo que sí hay algo en el arte que conecta y que nos conecta a otras experiencias”, asegura la artista cuyo universo poético y femenino estalla en colores en el MUAC.Magali Lara en Ciudad de México.Gladys Serrano

El universo poético y femenino de Magali Lara estalla en colores primaverales en el MUAC
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