Falta apenas un mes para que se celebre, en Nueva York, el juicio contra Sean Combs —el músico conocido como Puff Daddy o Diddy—, que hasta ahora estaba acusado de tres cargos: tráfico sexual, asociación ilícita y transporte para ejercer la prostitución. Pero este viernes, la situación se ha complicado, más si cabe, para el rapero y empresario. La fiscalía le ha añadido otros dos cargos más, y también ha anunciado que esperar que haya cuatro personas que testifiquen en su contra el próximo 5 de mayo.El nuevo indicto se ha hecho público en la mañana del 4 de abril en la corte federal de Manhattan. A esos tres cargos iniciales se les añade uno más de tráfico sexual y otro de transporte para ejercer la prostitución. Según se ha sabido, y como han publicado Associated Press y CNN, estos dos nuevos cargos están relacionados con otra víctima, la llamada “Víctima número 2″, sin más datos. Según las autoridades, fue por una serie de conductas recientes, ocurridas entre 2021 y 2024.Más informaciónMás de 100 personas han acusado y denunciado a Combs de abusos, violaciones, tráfico y distintos delitos, pero no todas esas demandas han llegado a la corte federal. Los tres cargos anteriores estaban relacionados con varios casos: el de tráfico sexual, con la llamada “Víctima número 1″ (cuya identidad se desconoce), mientras que los de asociación ilícita y transporte para ejercer la prostitución con otras tres víctimas (no se sabe si la “Víctima número 1″ entre esas tres). Unidos a los dos nuevos, suman un total de cinco cargos, que pueden suponerle una cantidad de tiempo en prisión como para que, a sus 55 años, no vuelva a pisar la calle.Las acusaciones contra Combs son claras y durísimas. Tras ser detenido el pasado septiembre, se conocieron los cargos de los que le acusaba el gran jurado, en una detallada lista de 14 folios. De ellos, una decena estaban dedicados al delito de asociación ilícita (otro al fraude, medio al delito de transporte para ejercer la prostitución y el resto a las conclusiones). En el primer párrafo se lee claramente lo expuesto contra Combs: “Durante décadas, el acusado abusó, amenazó y coercionó a mujeres y a otras personas a su alrededor para cumplir sus deseos sexuales, proteger su reputación y esconder su conducta. Para ello, Combs confió en empleados, fuentes y en la influencia de su imperio de distintas caras, que dirigía y controlaba, creando una empresa criminal en la que sus miembros y socios se dedican, o trataron de dedicarse, entre otros crímenes, al tráfico sexual, los trabajos forzados, el secuestro, el robo y la obstrucción a la justicia”.Cuando fue detenido ese septiembre, Combs llevaba una decena de demandas. Ahora, suma alrededor de 150, sobre todo después de que, en octubre, 120 personas presentaran denuncias contra él. Desde entonces, no han dejado de crecer; de hecho, la última de ellas llegó hace apenas dos días, el 2 de abril, cuando, en Florida, un hombre llamado Joseph Manzaro le acusó en una denuncia de 64 páginas de explotarle sexualmente, de tráfico de personas, asociación ilícita, obstrucción a la justicia, manipulación de testigos e imposición intencionada de angustia emocional. “Diddy orquestó y facilitó el abuso, la coacción y la intimidación [de Manzaro]utilizando su influencia, riqueza y poder para silenciar y controlarle, y participó en actos de violencia, coacción sexual y manipulación psicológica, causando a sabiendas graves daños mientras se aseguraba de que [Manzaro] siguiera sin poder buscar justicia”, se leía en la demanda, según el diario USA Today. El equipo legal de Combs despreció la acusación y afirmó que Manzaro era “demandante depravado” y que trataba de “cosechar titulares en busca de un cheque”.Esa estrategia es la que la defensa lleva ejecutando desde hace año y medio, cuando todo empezó. La primera en demandar a Combs —aunque retiró la denuncia apenas 24 horas después— fue su exnovia, Casandra Ventura, conocida artísticamente como Cassie, que en un durísimo escrito habló de agresiones, violaciones, persecuciones y de los después tristemente famosos freak-offs, las oscuras fiestas donde Combs obligaba a sus víctimas a drogarse y a mantener sexo con otras personas. Después, hombres y mujeres de todas las edades, algunos menores de edad en ese momento, le acusaron de delitos similares. Lo que se desconoce es cuál o cuáles de esos casos han llegado hasta el tribunal federal.El juicio está previsto para el lunes 5 de mayo, aunque ese día arrancará la selección del jurado, por lo que es probable que la vista en sí no empiece hasta la semana siguiente. Aunque a finales de febrero uno de sus abogados, Anthony Ricco, pidió retirarse de la defensa, sin dar motivos, parece que finalmente su salida no retrasará el juicio. Desde la prisión de Brooklyn donde espera, Combs se ha declarado no culpable.

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